¿Debería operar a mi hijo de amígdalas o adenoides?

5 abril, 2018 por pabloreyes
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Es muy habitual en consulta recibir la visita de padres que quieren una segunda opinión sobre si es necesario o no que a su niño/a se le realice una cirugía para extirpar sus amígdalas y/o adenoides.

Esta es con frecuencia la primera gran pregunta o decisión importante que deben hacer los padres sobre la salud de sus hijos y es normal que requieran y deban tener toda la información adecuada para tomar la misma.

¿Qué son y que hacen las amígdalas y adenoides?

Las amígdalas muchas veces conocidas también como “anginas” y el tejido adenoideo referido también como “vegetaciones” son en realidad parte de un sistema de tejidos conocidos como linfoide que forma un anillo a nivel de la faringe. Existen tres tipos de amigadlas: Las amígdalas palatinas que se encuentran a los lados (uno derecho y otro izquierdo), las adenoides o amígdala faríngea hacia arriba y por detrás de las fosas nasales, y las amígdalas linguales en la porción inferior junto a la base de la lengua.

¿Pero que hacen? Es una pregunta muy buena y razonable, con una respuesta que no es del todo sencilla. La respuesta más corta y la que genera sin duda más confusión es que, al ser un tejido linfoide forma parte de los sistemas de “defensa” de nuestro cuerpo, el problema es que si nos quedamos en este punto en la respuesta estaríamos sugiriendo de forma ERRONEA que la extirpación de las amígdalas y/o adenoides nos va a dejar sin un sistema de defensa ante infecciones y este NO ES EL CASO. Nuestro cuerpo tiene muchas más vías de defensa que solo esta, se puede decir que para la defensa, nuestro cuerpo no escatima en tejidos como ganglios linfáticos, tejido linfoide asociado a mucosas (MALT) en especial en el área de cabeza y cuello con lo cual la extirpación de las amígdalas y adenoides no tiene consecuencias para la inmunidad de los pacientes.

Al contrario en el caso de infecciones crónicas (que debe ser analizado junto con su médico para determinar si lo son) la cirugía puede determinar una gran diferencia en la salud y la calidad de vida de los pacientes.

Adenoides y adenoidectomia
Las adenoides se encuentran por detrás de la nariz en las fosas nasales, si este tejido crece de tamaño, o como en muchos de los casos, es muy grande desde el nacimiento, ocupa un espacio dentro de la nasofaringe (parte de la faringe por detrás de la nariz) que causa dificultad para respirar, teniendo la clásica imagen de niño que respira por la boca y que a su vez tiene dificultades para realizar deporte, para comer y por supuesto para dormir.
En ocasiones un tejido adenoideo de gran volumen puede también obstruir los “conducto de ventilación” de los oídos hacia la nariz, causando que se acumule moco en los oídos.
El tratamiento de la hipertrofia adenoidea se conoce como adenoidectomía, se realiza bajo anestesia general y a través de la boca del paciente, es una cirugía que tiene una recuperación muy cómoda para el niño pudiendo incorporarse a su actividad normal de forma temprana.
Es importante recalcar que la cirugía no se realiza “simplemente porque sean grandes” sino porque generen algún tipo de problema o complicación.

Amígdalas y amigdalectomía
Las amígdalas palatinas corresponden al tejido linfoide que se encuentra en ambos laterales de la orofaringe. Muchos niños tienen amígdalas palatinas muy grandes, el hecho simplemente de tenerlas grandes no implica enfermedad, si no dan síntomas ni complicaciones. Las amígdalas palatinas grandes o hipertróficas, pueden derivar en problemas para dormir como síndrome de apnea hipopnea del sueño infantil y aunque menos habitual pueden crear dificultades para la ingesta de alimentos en especial sólidos.
Los problemas de infecciones habituales de amígdalas conocido como amigdalitis de repetición puede ser también una causa para aconsejar una amigdalectomía, debe ser su cirujano quien le indique que cumple los criterios para determinar si la cirugía es adecuada en su caso.

1. La amigdalectomía es un procedimiento quirúrgico en la que se extirpan las amígdalas, ubicadas a ambos lados del paladar, de forma completa, incluyendo la llamada cápsula de la amígdala.
La cirugía se realiza a través de la boca; con técnicas modernas consiguiendo un pos operatorio más corto y cómodo.
2. La Radiofrecuencia de amígdalas, en las cuales a través de un sistema de ondas de sonido los tejidos amigdalinos disminuyen de tamaño sin necesidad de su extirpación completa (no indicado en caso de infecciones de repetición)
Entonces ¿debo extirpar o no las amígdalas y/o adenoides de mi hijo?
La adenoidectomía y amigdalectomía se pueden realizar en un mismo procedimiento quirúrgico sin necesidad de anestesiar al niño en dos ocasiones
Al tomar la decisión de realizar la cirugía o no, se deben analizar no solamente los posibles riesgos del procedimiento quirúrgico sino también los riesgos y complicaciones que tendría para el paciente el no realizar la cirugía.
Cada paciente en especial cada niño puede tener condicionantes clínicas particulares en cada caso, sería imposible mencionar todas aquí, es por esto que solo la correcta valoración por parte del otorrinolaringólogo puede determinar qué tipo de tratamiento es el apropiado en cada caso tanto si es quirúrgico o no.

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Pablo Reyes Burneo
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